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Medio ambiente

Haced la prueba

Cuántos planetas necesitamos para extender nuestro "desarrollo sostenible"

Con que se combate la pobreza y la injusticia en el mundo? Rta.: Con más desarrollo económico.

Con qué combaten los atascos en las carreteras? Rta.: Con más accesos y salidas, autopistas y ensanchando carriles.

Con qué se evitan los atascos en las ciudades? Rta.: Con más aparcamientos en los centros urbanos

Con qué se  combate la inestabilidad política? Rta.: Con más ejercitos desplegados por el mundo

Etc Etc 

 Hagámoslo e iremos directamente al fin.

Accede a esta página, selecciona españa y español. Y piensa un poco

De un programa electoral de un partido. Sobre medio ambiente.

Hacer frente al reto del cambio climático, minimizando la contaminación mediante la prevención y la corrección en origen, incentivando las buenas prácticas ambientales, protegiendo la biodiversidad y compatibilizando el desarrollo económico con la conservación de los recursos naturales. Para ello, es preciso elaborar el Plan Ambiental para Aragón, así como una estrategia global sobre medio ambiente y salud pública centrada en el principio de cautela y la prevención de riesgos. Y mejorar la política de protección de los animales.

Alguien me puede aclarar en qué política concreta o en qué tipo de acciones se traduciría esta, llamemos, ambigua declaración de intenciones. Eso sí, lees los programas de otros y es que es para mear y no echar gota. Si te basas en lo que han puesto no hay nada que preguntarles. Se aplicaría el viejo dicho de que donde no hay mata no hay patata.


Lo que decía, se invoca el cambio climático. Bien. Es uno de los problemas más graves a los que nos enfrentamos, y no quiero ser retórico.

Pero a continuación aparecen una serie de lugares comunes en materia de ecología y medio ambiente, por no decir que se nombra la vieja cháchara del desarrollo sostenible “... compatibilizando desarrollo económico con la conservación de los recursos naturales...”

Interpreto que es una aceptación implícita del modelo de desarrollo actual. Hay que evolucionar.

Pasemos a la acción: Plan ambiental, estrategia global, cautela y prevención de riesgos. No será que no se tiene ni puñetera idea de lo que proponer. Pregunto.


Por lo menos hay algo concreto que es la protección de los animalicos. Ahí me apunto.


Lo más ecológico del párrafo anterior es: proteger la biodiversidad y a los animales.

¿Por qué da vergüenza decir que solamente esto ya sería un programa ecológico válido?. Está muy bien, es puro, es auténtico. Y proteger de verdad la biodiversidad implica automáticamente desarrollar otras muchas cosas, a saber, calidad ambiental, ordenación del territorio, urbanismo, etc, que no es moco de pavo.

A lo mejor es que hay que invocar conceptos como las buenas prácticas ambientales, la prevención y la corrección en origen, compatibilizar el desarrollo económico con la conservación de los recursos naturales y hacer planes y estrategias a mansalva, como si los demás no hubiese hecho ya los suyos, porque la protección en sí misma carece de glamour y es poco vendible por su ausencia de sofisticación.

Señores que la cosa está mal, que hay que empezara dejar de tanta cautela y hacer una llamada a la experimentación, la invención, la exploración y por supuesto la asunción de riesgos, entre otros económicos.

Hay que ser cautelosos porque asumimos riegos y exploramos caminos no recorridos, por ejemplo, para las fuentes de energía. Saltar hacia la era solar. Pero los de siempre no quieren, la maldita aversión al riesgo de los neocon. Dejarlo todo como está.

Pregunta: ¿de dónde nos viene el concepto de principio de cautela, o de prevención?

Respuesta: de la U.E. de ese gran mercado!!

saquen sus conclusiones 

Interesante experiencia con energías renovables. Intento de hacer a la isla de El Hierro autosuficiente en materia energética.

Hacer link a esta dirección y bajarse en PDF el boletín nº 33 del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía.

 

Descubren un gen que evita la obesidad independientemente de la grasa que se consuma

http://www.consumer.es/web/es/salud/2007/04/18/161872.php

El secreto para comer grasas y no engordar está en un gen. Un equipo de investigadores de la Universidad de Tufts (EE.UU.), coordinado por el científico español José María Ordovás, ha identificado dicho gen, que impide la aparición de la obesidad con independencia de la cantidad de grasa que se consuma.

Independientemente de la aplicación médica para personas con problemas de salud respecto al metabolismo de las grasas no deja de ser una ventana abierta a las ansias expansivas de las multinacionales de la alimentación del primer mundo.

Podemos comer sin peligro, la ciencia nos permita ingerir cantidades exorbitantes de proteína y grasa animal y no ponernos como toneles.

Y quién investiga sobre el impacto sobre el planeta de la sobreexplotación de los recursos naturales para "sostener" este régimen alimenticio hiperprotéico, generalmente de carnes rojas y de grasas saturadas.

¿Esto es un asunto de reparto del alimento disponible o sociocultural? ¿Cuánta tierra cultivable es necesaria por persona? ¿Las necesidades de recursos naturales para alimentar a una persona tienen que ver con la cultura, o es meramente una cuestión científica-cuantitativa?

Hay cálculos que indican que la superficie arable por persona en el planeta puede estar en torno a 0,2 hectáreas para el año 2050.

Ahora bien, asociar una idea de escasez o abundancia a esta cifra es algo que depende de cuánta tierra sea necesaria para alimentar correctamente a una persona. Es algo que depende de las condiciones medioambientales, de la tecnología agrícola y ganadera y de otros factores. Entre ellos, en un grado muy significativo, de la dieta.

Un rasgo sociocultural de la sociedad más industrializada, como es la cantidad de grasa y proteína animal incorporada a nuestar dieta, influye de manera capital para establecer la diferencia entre lo que  es suficiente o escaso en algo tan físico y cuantificable como es la tierra cultivable.

Así que, qué es lo que hay que discutir desde el ámbito de la macroeconomía, de la biología, de la ingeniería, y demás ciencias acabadas en ías para repartir mejor el alimento en el mundo. Probablemente hay que partir de una redefinición cultural de qué comemos y de cuánto comemos.

MUY INTERESANTE --> http://home.cc.umanitoba.ca/~vsmil/

Por qués

Andaba pensando sobre los motivos de que no se percibiese en nuestro entorno una mayor receptividad a los cambios necesarios en nuestros indicadores ambientales relativos al desarrollo. Me refiero a la exigencia por la sociedad de cambios en el modelo de desarrollo, en el uso de fuentes de energía menos contaminantes, en la obligación de establecer para ayer estándares de eficiencia energética en la industria, edificación, etc. En una especie de mandato que surgiese del núcleo central de la sociedad, algo así como la importancia que le reconocemos a asuntos como el precio de la vivienda, el desempleo, la inmigración y el terrorismo. Estos asuntos son los que salen en los primeros lugares de la lista de las preocupaciones de la sociedad y llenan las agendas de los políticos, lo que no quiere decir que aporten soluciones.

Bien, la pregunta como digo es porqué no están en las listas de prioridades de la sociedad. ¿Es que no se están explicando bien las bondades de las nuevas tecnologías, de las fuentes de energía renovables, de las tecnicas de ecoeficiencia, etc? Yo creo que sí, la información es buena y abundante, hay muchos foros dedicados a su publicidad y estudio, cada vez hay más ciudadanos conocedores y estudiosos de estos temas, los informes sobre su idoneidad son en muchas ocasiones incontestables. Entonces, cuál es el problema. Por qué aún es utópico que una iniciativa como la del apagón de cinco minutos sea sostenida por un sector mayoritario de la sociedad. ¿O es que no se trata de nuestro planeta y de esquivar un panorama incierto que nos puede deparar cambios cuasi catastróficos?

Puede que sea un asunto de etapas, de pasos. La sociedad aún no exige el cambio de actitudes en cuanto al uso de energía, al modelo de desarrollo, aún cuando existe plena accesibilidad al conocimiento de las posibles alternativas. Creo que aún no hemos agotado la etapa de la información de los cambios, creo que estamos aún y por algún tiempo en la época de los científicos y de la información, de la demostración, de dar ejemplos, de crear modelos, de avisar, de generar foros de reflexión.

Ya se va haciendo grieta, hay que seguir insistiendo.

El tiempo se acaba

Estamos asistiendo últimamente a una especie de liturgia de anunciación de una suerte de juicio final. En varios artículos, notas de prensa, documentales, noticias, etc, he descubierto una expresión que me llama mucho la atención cuando sus autores se refieren al problema ambiental por excelencia de nuestro tiempo, son ya varios los que dicen literalmente: -"El tiempo se acaba"-.

Es un mensaje claramente apocalíptico, ¿no? ¿Está justificado?. Unos dicen que no hay pruebas concluyentes y que no hay que tomarselo de forma tan tremenda. Pero yo me pregunto: por mucho que discutamos sobre si es procedente ser así de alarmistas, ¿van a dejar de incrementarse los valores negativos que hacen elevarse la tasa de CO2 atmosférico y consecuentemente acentuar el efecto invernadero? Discutamos, que mientras valoramos si son galgos o podencos las toneladas de CO2 seguirán siendo vertidas a la atmósfera.

El tiempo se acaba. ¿A qué parece una terminología religiosa? Para los que menosprecian a los que se posicionan desde un punto de vista ecologista será muy apropiada, porque suelen mantener que el medio ambiente se ha convertido en una especie de nueva religión de nuestro tiempo. Una religión con sus mitos, sus profetas, sus textos sagrados y a veces con sus dogmas. Ahora bien, enfrente de esta supuesta religión, no nos engañemos, se puede decir con total libertad y reciprocidad que existen otras, con sus mitos, sus profetas sus textos sagrados, y esta vez estoy seguro sus dogmas. Por ejemplo, el neoliberalismo, la sociedad capitalista tradicional, el valor del mercado como elemento autoregulador de nuestro modelo de desarrollo, la rueda de productividad y de consumo devoradora de recursos no renovables, la cual no debe detenerse so pena de colapso global.

Somos humanos. A lo mejor precisamos de las religiones, de esas fábricas de mitos y de explicaciones sobre la existencia, sobre nuestro origen y nuestro destino. Si la situación es cierto que ha llegado a un límite y en él no caben situaciones de tibieza, ¿de qué "religión" sería usted?

 

Del medio ambiente como bien común.

Del medio ambiente como bien común.

La protección del medio ambiente quizás sea efectiva cuando deje de existir como disciplina independiente, departamento de las administraciones o compartimento estanco de la ciencia . La protección del medio natural debería formar parte de la política sobre patrimonio de una sociedad. Se debería proteger el medio en el que vivimos, respiramos, trabajamos o nos divertimos , como se proteje a una ermita románica o a un museo o como se vela por la educación de los más jóvenes. Por ejemplo, la administración no debería autorizar una industria si es contaminante, debería discernirlo al priori, no después. No dejar que luego vengan los chicos del medio ambiente a decir algo.
En ese caso estamos siempre en el centro del debate sobre el desarrollo económico vs. las limitaciones de los ecologistas. Industria dice sí según sus criterios prioritarios de promoción económica e industrial. Y luego medio ambiente pone trabas al aplicar las normas que se aprueban en Bruselas.
El exito sería que no existiese ese departamento en las administraciones porque han sido asumidos por todos sus postulados.
Debería haber especialistas sobre los efectos ambientales de las acciones humanas en los diferentes ámbitos y conocedores de técnicas (de ingeniería, de ciencias naturales, sociológicas, normativas, etc) para minimizar la huella ecológica de nuestros comportamientos. No titulados al uso como en otras disciplinas que intentan imponer los criterios de su ciencia. Eso es un error que solo fomenta el enfrentamiento y el desencuentro sobre el modelo de sociedad que necesitamos.